Una vez más, hijo mío, me lleva este mar,
testigo de mis erráticos pasos y que, ahora, te conduce a ti hacia tu primer
exilio.... Estés donde estés, querrán
hurgar en tu piel y en tus plegarias. ¡Guárdate de halagar sus
instintos, hijo mío, y guárdate de doblegar a la muchedumbre! Musulmán, judío o
cristiano, que te tomen como eres o que prescindan de ti. Cuando la mente de
los hombres te parezca estrecha, piensa que la tierra de Dios es ancha y anchas
Sus manos y Su corazón. No dudes nunca en alejarte allende los mares, allende
todas las fronteras, todas las patrias, todas las creencias.
Amin
Maalouf
León
el Africano (1986)